Un breve paseo por obras y artistas que infunden otra forma de mirar. Es una aproximación cuyo deseo es provocar otras emociones más íntimas y cercanas si cabe. Es una forma de mirar, otro modo de ver, un ardid para engañar, un truco para esperar, otra historia para seguir, un cuento de no acabar. Y de seguir sin perder de vista lo de más atrás.
En el arte se llega a sobreentender que el contenido está formado y que la forma que lo contiene está llena, si bien no hay patrones fijos y anclados en los mismos esquemas.
La obra de la abulense FRAGUA fluye entre recortes, texturas, materiales distintos, colores diversos en su blancura, telas pegadas, adheridas, hasta conformar un paisaje que denota espacios en los que imperan imágenes de tiempo y tierra.
Son búsquedas y encuentrosque amparados en unos procedimientos muy depurados reflejan una inmensidad plástica que paradójicamente se acerca a nuestra mirada, la influye y la deja con el pensamiento vibrando.
Estos cadáveres tenían el pelo suelto y enmarañado y denotaban que el asesino las había cogido brutalmente de ellos para degollarlas, y los ojos muy abiertos tenían una expresión de terror.
En el símbolo la idea no vive por sí sola, pensable separadamente de la representación simbólica, ni ésta vive tampoco por sí misma, representable de modo vivo sin la idea simbolizada.
En las obras del alemán HEINZMANN se percibe el placer de manchar con una fragancia cromática, una voluptuosidad jubilosa, y el gozo de adentrarse en una superficie para violarla dulcemente.
Su concepción plástica le lleva a colmar una vivencia que vive dentro de sí misma con múltiples bifurcaciones y variantes, con modos de revelar afluencias y sentimientos encarnados en la pintura.
Asimismo, es la búsqueda de que su intuición tenga un signo poético, en éxtasis, gravitando en una nebulosa que no tiene principio ni fin, y cuya significación es una contemplación sosegada y transparente.
¿Hay una identidad fija e inmutable? La que se propuso la húngara BERESIN es plasmarla en su descomposición, demostrando que no es fija ni inmutable.
Pero cuando se dio cuenta, observó que esa fragmentación en infinitas partes mostraba una figuración que ya estaba harta de verse y conjeturarse, mejor sería si el pigmento y la mancha escudriñasen esa entidad mostrenca y la dejasen babosear por la superficie.
Los artistas jubilaron a Picasso -como si se dejase- y semejantes, tomando del poscubismo sólo las carcasas con la intención de colgar con ellas trizas de carne atormentada.
Para la ecuatoriana ANDRADE no hay universos visuales oscuros, pero sí luminosos, oníricos, geométricos, abstractos, imaginativos y extraordinariamente estéticos.
La construcción de sus piezas, hábilmente buscadas y halladas de distinto signo y con significaciones múltiples e imprevistas, nos lleva a experimentar, dentro de sus espacios, una experiencia física y psíquica íntegra, plagada de contrastes y sorpresas.
Implica asimismo emociones y sensaciones que nos transmiten reflexiones y pensamientos acerca de la creatividad en el mundo contemporáneo y sus filamentos visionarios.
Hay artistas que siempre tratan de vincularnos con otra dimensión, con otra estratosfera, en la que podamos ver y hallar aquel imaginario que hasta hoy desconocíamos y, por lo tanto, no podíamos echar en falta.
El británico GANDER conjuga en su polifacética obra una escenografía visual que nos induce a transgredir espiritualmente lo que es un relato de inquisiciones meditadas entre la verdad y la falsedad.
Las distintas materializaciones impactan en nuestras miradas y conciencias como vaticinios de lo que en el futuro nos aguarda estética y existencialmente.
Una de las opciones plásticas es la relativa a la fuerza creadora presentada como una potencia extraña que se impone de modo despótico al autor, no plenamente consciente de lo que hace.
Ante la obra del costarricense MARTÉN estamos ante un proceso creativo con una dinámica autónoma e independiente que está dominado por una instancia que está más allá del autor.
Sus alineamientos confluyen entre una gama cromática que experimenta su propio orden y esquema, y sus referencias a una topografía que se despliega en el espacio como una naturaleza ferviente.
Las formas acaban siendo como seres que habitan un cosmos que ellas mismas han creado y conformado a su imagen y semejanza con el fin de que su existencia sea un encuentro plácido entre pleamares.
En cada obra encontramos cualidades formales y capacidades cognitivas, criterios y juicioscon ella relacionadas, además de las implicaciones políticas, culturales, sociales y educativas.
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